Kalu Tatyisavi, Na´an jie´e tii-ni / Huellas del nagual
ka´an yu´u tatyi
n+´+n, kana koo nute
kuvi s++ ini tu´un tukun
itu
kaa jie´e nijia yaa
susurra el viento
tiembla, ruge la ola
se alegra la poesía
la selección natural del
canto
Kalu Tatyisavi (44, 45)
Con Na´an jie´e
tii-ni / Huellas del nagual (2018), de Kalu Tatyisavi (Tlaxiaco,
Oaxaca, 1960), el Archivo Negro de la Poesía Mexicana de Malpaís ediciones reconoce
las lenguas originarias, la defensa del ser en la naturaleza que igualmente
reivindica el también poeta tuun ñuu savi (mixteco) Florentino Solano en el
estudio introductorio.
El Premio
Netzahualcóyotl 2012 por su obra Tzin Tzun Tzán está
presente en la revista La Otra o en Círculo de
Poesía y demuestra la estética de una lengua originaria que
representa la lluvia: el agua completa el ciclo que estamos siguiendo con el
Archivo. El excelente prólogo de Solano hace hincapié en la vigencia de los
elementos naturales que nos configuran como artistas y personas. Sus palabras
sintetizan de manera diáfana este oficio: «en cuatro tiempos (el origen, el
hombre, la invasión y el desconcierto) porque la historia de los savi se
escribió en cuatro momentos» (7). La cábala acentúa el significado que irradia,
por ejemplo, la piedra. La devoción que veíamos con Jorge Ortega es aquí origen, «de explosión, polvo cósmico
que ya se hizo animal, se hizo árbol, se hizo agua y hombre» (9). Otro ser
natural es el animal que convive con el humano y sigue transmitiendo la energía
en los valles sagrados que exploramos con Juan Martínez y que continúa el
nagual en Víctor Toledo. Así lo expresa Solano a tenor de Tatyisavi:
Y ya no hay jaguares porque nos los comimos, ya no
habrá piel para copiar los códices, y tampoco hay códices ya, nos han robado
nuestra historia, así que un día habrá que dejar de escribir en papel porque
tampoco es nuestro y tendremos que escribir en nuestra piel y quizás, sólo
entonces se nos quedará grabada nuestra historia, nuestro origen, sólo
entonces, parece (11).
La oralidad permite todavía
más la ecocrítica que la etnopoesía. Las etiquetas complican la libertad del
verbo. De este, dice el poeta oaxaqueño en unas palabras preliminares sobre la
lengua tu´un ñuu savi «Palabra del País de la Lluvia» (19-21), «Jita-ni
(cantar-yo) = Yo canto» (19). Las pautas gramaticales nos orientan en la
lectura de esta edición bilingüe. Entendemos que la versión en español es del
propio Tatyisiavi, autor que habla el idioma de la lluvia, tal como vimos en «Maram»
a propósito de otras lenguas del viento estudiadas por Diana del Ángel y Mariana Ortiz. La escritura es el surco que en la tierra fija
el agua.
«La
poesía en lenguas originarias no necesita de un manifiesto o un decálogo sino
retomar lo lúdico y la curiosidad» (31); no obstante, el poeta, pensando en las
vanguardias, manifiesta un decálogo que alude al intercambio, a la lectura y no
tanto a la escritura, a su comprensión, a la crítica, a las lenguas originarias
(que anteriormente ha renunciado a llamar indígenas), a comunicarnos con ellas,
a viajar, a superar el folclor,
a exprimir las lenguas, con coherencia, sin miedo al fracaso. Así dice el poema
que da título al libro que nos ocupa: «yutun-tatyi ya´a nasa´a kua na´yu-ti /
axin kua na´yu-ti sa´a-a? / Yaa ini sukun nkaa jie´e jin tu´un, tu´un jin tu
´un sa´a, / tu´un sa a ini yuu» / «este árbol-viento imita el bramido / ¿o es
al revés? / Del canto gutural vino la primera sílaba de la palabra el verbo, /
el verbo dentro de la piedra» (43).
La
primera persona del verbo que describe quién es recuerda al canto de Calle 13 en
«Latinoamérica», mientras que seguidamente la persona, manteniéndose
en la primera, es plural, como atentamente advertía el poeta en las pautas
iniciales: «suvi-dayo kuvi tii maan-dayo sa sik+-dayo jin ñ++n nanava» (66) /
«nosotros somos nuestro nagual en el juego de la pelota» (67). Se recuerda de
tal modo el pasado en nuestro presente, para reivindicar la identidad, la
construcción del yo en nosotros. Y el nagual toma la forma de los animales, en
este caso insectos, más repetidos en la dimensión
cívica de la poesía mexicana: «y+`+ xini tioko ini tu´u tikoso» (78)
/ «la cabeza de la hormiga lleva en su quijada un grillo» (79). Aguantar de
manera gregaria (y en un inicio anónima) la melodía nocturna. Hasta que se lea,
se sienta y se reconozca.
Na´an
jie´e tii-ni / Huellas del nagual es un trabajo necesario que integró
hace unos meses la presentación del Archivo Negro de la Poesía Mexicana en
el Centro de Enseñanza Para Extranjeros de la UNAM. Allí estuvo presente Kalu
Tatyisavi, con Jocelyn Martínez, Iván Cruz Osorio y Jorge Aguilera.
Ignacio Ballester Pardo (Villena, Alicante,
1990) es doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Alicante, miembro
del Centro de Estudios Literarios Iberoamericanos Mario Benedetti y del
Seminario de Investigación en Poesía Mexicana Contemporánea. Es autor del libro
La dimensión cívica en la poesía mexicana contemporánea: herencia, tradición y
renovación en la obra de Vicente Quirarte (Tirant lo Blanch / Universidad
Autónoma del Estado de México, 2019).
Fuente: https://poesiamexicanacontemporanea.blogspot.com/


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