La literatura de los Binnizá. Zapotecas del Istmo
Por Irma Pineda Santiago
El pensamiento mítico
de los antiguos zapotecas es muy dúctil para el desarrollo y cultivo de la
literatura, ha dicho el escritor Macario Matus (1997), pues estos se creen
hijos de las raíces de los vetustos árboles y de las fieras como el tigre y el
lagarto, hijos de los peñascos y de las nubes. Toda esa mitología fantástica ha
estado presente en la imaginación de los zapotecas de ayer y hoy para crear una
peculiar obra de ficción artística.
Los
binnizá o zapotecas, son un pueblo indígena ubicado en el sureste de la
república mexicana, en la región conocida como istmo, en el estado de Oaxaca.
Su idioma es la palabra-nube, es decir, el diidxazá o zapoteco. Los zapotecos
del Istmo, o binnizá, se han caracterizado por su vasta producción literaria,
que inicialmente fue sólo oral, recreándose en la boca de nuestros padres y
abuelos en los crepúsculos junto al pozo o en el patio de la casa, bajo la
sombra de los tamarindos o viejos pochotes, después, casi a finales del siglo
diecinueve, con la publicación de La Rosa
del Amor, de Arcadio G. Molina, en 1876, se empiezan a producir los
primeros relatos o poemas escritos, con los cuales y desde entonces los binnizá
no han dejado de figurar en el panorama de la literatura nacional y en los años
más recientes, incluso el internacional.
Los géneros literarios en diidxazá
Antes
de dar paso al recuento de los escritores binnizá contemporáneos, quisiéramos
señalar los géneros literarios, que según Víctor de la Cruz (1983) están
presentes en la literatura de los binnizá, los cuales en la época prehispánica
se manifestaban principalmente de forma oral, actualmente prevalecen tanto en
la oralidad como en la escritura.
1.
Libana (sermón). Este género,
conocido entre los nahuas como huehuetlatolli
(discurso de los ancianos). Es un género específico perteneciente a la
literatura didáctica o pedagógica. De una redacción literaria muy cuidada que
fue cultivado por los mejores sabios o “profesores” con una rebuscada belleza
de su lenguaje y un alto contenido de sus preceptos.
2.
Diidxagola: para el proverbio o
refrán. Hoy persiste como parte de la educación informa que reciben los niños
zapotecas.
3.
Riuunda’ o liuunda’. Poemas y
canciones; poemas llamamos a aquellos objetos verbales en verso que no tienen
una melodía con la cual puedan cantarse; canciones son las que tienen su
correspondiente música.
4.
Diidxaguca’-diidxaxhiihui’. Mentira
y cuento. El primer término se refería en general a cualquier narración
inventada, forjada por la mente humana, mientras que la narración de hechos
reales, de sucesos humanos verdaderos, o historia, fue designado por el segundo
término. “Los nativos de Juchitán hacen competencias sobre esta o aquella
escena, y triunfa el que sabe mentir, gana el de la imaginación más audaz, más
poética. Este último elemento es esencial en la confirmación de las “mentiras”.
Se sabe de antemano las reglas de la competencia: escuchar bellas mentiras,
aceptar de principio que son exageraciones mentales, verbales” (Matus, 1997).
La “mentira” entonces, se da en dos planos: al principio en uno real, donde se
manejan datos verídicos; y, al final, un segundo plano, imaginario, disparado
de la realidad; pero así esperado, porque el narrador no pretende que se le
crea; busca demostrar su audacia imaginativa. Y la correspondencia más cercana
a este género en la literatura latinoamericana es lo que se ha llamado “lo real
maravilloso”.
5.
El mito y la leyenda. Cuya
definición en la cultura zapoteca corresponde a la definición que se ha dado a
este género en la literatura universal. En la que el mito es el relato
fabuloso, de sentido simbólico que carece de una realidad concreta y la leyenda
corresponde al relato de hechos históricos deformados por la imaginación
popular o la invención poética.
Los
seres de la palabra-flor
Uno
de los primeros poetas que figuran en la literatura escrita de los zapotecos
del Istmo es Enrique Liekens, quien
publicó un libro de poemas, Mudubina, editado por la UNAM en 1940. Liekens
nació en Juchitán en 1882 y empezó a escribir sus primeros textos desde muy
joven. A principios del siglo XX Liekens se instala en la ciudad de México,
donde formó parte del Estado Mayor del general Álvaro Obregón y desde esa
posición contribuyó con su pueblo natal donando terrenos para construcción de
escuelas.
Enrique
Liekens, por su amor a la literatura y a su origen, le dio un fuerte impulso a
la cultura zapoteca en la ciudad de México, en donde apoyó al grupo de jóvenes
estudiantes quienes formaron la Sociedad Nueva de Estudiantes Juchitecos y que
posteriormente sería conocidos como la Generación Neza, ya que publicaban una
revista nombrada NEZA (el camino, lo correcto).
De
Enrique Liekens es el siguiente texto que reproducimos y que fue tomado de la
antología La Flor de la Palabra, de
Víctor de la Cruz (ed. Premiá, 1982). Este poema aunque fue escrito en
español (en 1909), refleja de manera intensa varios de los elementos propios de
la cultura zapoteca, con lo cual reiteramos la posición de que la literatura
producida por creadores originarios de los pueblos indígenas se constituye en
un material que favorece la estética del lenguaje y que permite comunicar a
otras generaciones y a otros pueblos la cultura propia, en este caso la
zapoteca.
A
una bella juchiteca
Si
al velorio, huipil llevas bordado,
prendida
a la cintura la cenefa
con
blanquísimo olán muy bien plisado
haciendo
como en verso, sinalefa;
Sin
doblones ni traje de brocado
que
en la guzanagola acusa jefa,
de
la zandunga canto el zapateado
por
ti, xhuncu scarú, galana Chefa.
Te
llevaré a las velas de Cheguigo
te
cantaré mi amor en zapoteco
y
un jacal en Xadani te prodigo.
Si
me das a fumar guie’ xhuuba’ seco
cual
flor de guiriziña y vas conmigo
a
bailar al estrado juchiteco.
Unos años más
adelante destaca el escritor Andrés
Henestrosa; nacido en Ixhuatán el 30 de noviembre de 1906, al cumplir 23
años, el 30 de noviembre de 1929, tuvo como regalo de cumpleaños el primer
ejemplar impreso de Los Hombres que Dispersó la Danza, escrito por él, este libro
incluía una fotografía del autor y dos dibujos de Manuel Rodríguez Lozano. La
edición había sido pagada por Antonieta Rivas Mercado.
Henestrosa
recupera parte de su infancia, a plasmar en papel las historias que le fueron
contadas. Desde los primeros zapotecos que se dispersaron después de una danza,
pasando por la fundación de Juchitán, la venganza del Dios Rayo, el nacimiento
de San Vicente Ferrer (Santo Patrono de Juchitán), el romance entre los
nenúfares mudubina y stagabe’ñe, la creación de algunos animales, hasta la
figura del personaje presente en varias historias de la tradición indígena: el
conejo siempre listo que logra vencer todas las adversidades gracias a su
inteligencia y que logra burlarse de los más fuertes.
En 1936
Henestrosa obtiene la beca John Simon Guggenheim Memorial Foundation, para
hacer un diccionario zapoteco-español y rescatar el significado de la cultura
zapoteca dentro del marco de Mesoamérica, a partir de investigaciones en los
archivos y bibliotecas de Berkeley, Chicago, Nueva Orleáns y Nueva York. Para
1965, este escritor orgullosamente zapoteco, formaba parte de la Academia Mexicana
de la Lengua.
De esta
generación de escritores zapotecos figuran también Gabriel López Chiñas (1906),
quien en la Revista Neza publicó sus primeros textos, cuentos extraídos de la
tradición oral zapoteca y poemas amorosos y épicos, de los cuales Ni gudxi’ba
xmani’ Duarte (El que montó el caballo de Duarte), es quizá su mejor poema,
publicado en 1936, este texto que hace referencia a un rebelde local, está
escrito ajustando la lengua materna a octosílabos.
En 1940 López
Chiñas publicó en la editorial de la UNAM Vinnigulasa,
libro en el cual plasmó diversos cuentos, mitos y leyendas en Juchitán. En 1975
aparece su obra Guendaxheela’ (El
Casamiento) la cual es un referente sobre la forma tradicional de
celebración de las bodas en el ritual zapoteca. En 1977 publicó Juchitán, Segundo Canto y en 1982 El zapoteco y la literatura zapoteca del
Istmo de Tehuantepec, donde hace referencia al concepto cultural de varios
términos importantes en la lengua de los binnizá, asimismo da una breve muestra
de la obra producida por sus paisanos zapotecos. De este autor es el siguiente
poema, donde se refleja la preocupación por la lengua materna.
|
Diidxazá Nácabe
ma’ ché diidxazá Ma’
guiruti zaní’ laa Ma’
birá biluxe nácabe Diidxa
guní binnizá Diidxa
guní’ binnizá Ziné
binidxaba’ laa Yanna
ca binni nuu xpiaani’ Guirá
riní’ diidxastiá ¡Ay!
Diidxazá, diidxazá, ca
ni bidiideche lii, qui
gannadica’ pabiá’ jñaaca
gunaxhiica’ lii. ¡Ay!
Diidxazá, diidxazá, diidxa
rusibani naa, naa
nanna zanítilu’, dxi
guiniti gubidxa ca. |
El zapoteco Dicen
que se va el zapoteco Ya
nadie lo hablará Ha
muerto, dicen, La
lengua de los zapotecas. La
lengua de los zapotecas Se
la llevará el diablo, Ahora
los zapotecos cultos Sólo
hablan español. ¡Ay!
Zapoteco, zapoteco, quienes
te menosprecian ignoran
cuánto sus
madres te amaron. ¡Ay!
Zapoteco, zapoteco, lengua
que me das la vida, yo
sé que morirás el
día que muera el sol. |
De la generación
NEZA, aunque un poco más joven que los autores aquí mencionados anteriormente,
es Nazario Chacón Pineda, quien
desde la infancia sintió el llamado de la sangre literaria y comenzó a escribir
sus primeros versos en la lengua materna, diidxazá, y en español. De sus doce
años, es el poema Bigu (La Tortuga), sobre el cual comentó en su momento
Gabriel López Chiñas “nótese la ingenuidad infantil, primitiva casi, de este
poema y la gran sonoridad de sus versos zapotecos”.
|
Cadi’di
ca bigu Rului’ca
ti biga’ Ne bigu ro’ Ne bigu huiini’ Guiriá nisado’ Bigu huiini’ Bigu ro’ Ne
naró’ ne nahuiini’ Paraa
bisaana xiiñi’ Paraa
bisaana xiiñi’ Nisado’ Nisado’,
nisado’ Biiya’
bigu huiini’ Biiya’
bigu ro’ Paraa
bisaana xiiñi’ Paraa
bisaana xiiñi’ Bigu
ro’, bigu huiini’. |
El
desfile de tortugas Simula
un collar De
tortugas grandes De
tortugas chicas A
la orilla de la mar Tortugas
chicas Tortugas
grandes Y
grandes y pequeñas ¿dónde
dejó su hijo Dónde
dejó su hijo La
diosa de la mar? Diosa
del Mar, Diosa del Mar, Mira
a la tortuga chica Mira
a la tortuga grande Donde
dejó su hijo Donde
dejó su hijo La
tortuga grande, la tortuga chica |
Nazario Chacón
Pineda nació en Juchitán el 17 de noviembre de 1916, joven aun se traslada a la
ciudad de México para estudiar la carrera de profesor en la Escuela Nacional de
Maestros, en cuya imprenta publica en 1939 su libro Estatua y Danza, en el cual publica sus poemas y recoge algunas
leyendas de la tierra nativa, este libro fue presentado por una carta del poeta
Carlos Pellicer, poeta de la generación conocida como Los Contemporáneos, quienes reconocen en el juchiteco la calidad
literaria merecedora de los comentarios y elogios que los ya consagrados
escritores hicieran de su obra poética. Luego de varios intentos más por
escribir de manera bilingüe poemas que publica posteriormente en Perdida Soledad y Poesía, Nazario
Chacón Pineda se entrega de lleno a la poesía en español, en la cual su éxito
literario se da con el soberbio poema titulado Canción de la Sangre, publicado
en 1962 y elogiado por José Vasconcelos y Los contemporáneos.
Un poeta que
trabajó exclusivamente en lengua zapoteca es Pancho Nácar, seudónimo que
Francisco Javier Sánchez Valdivieso (1909) utilizó para sus escasas
publicaciones en vida. Aunque muchos de sus textos fueron escritos en la ciudad
de México, nos reflejan aspectos de la mentalidad de los binnizá,
acontecimientos y elementos de su mundo primigenio.
Pancho Nácar
apenas vio publicados una veintena de sus poemas en revistas como Neza (Órgano
de la sociedad Nueva de Estudiantes Juchitecos, que dirigió el mismo
Henestrosa), la mayor parte de su trabajo literario fue descubierto después de
su muerte y reunidos por Víctor de la Cruz, en el libro Diidxa (1973), todos
publicados en zapoteco.
Sobre Pancho
Nácar ha escrito Víctor de la Cruz en el prologo de Diidxa’: “él es el primero
que intenta seriamente –y lo logra- escribir poesía en zapoteco con momentos
metafóricos tan luminosos y constantes, aprovechando el idioma en toda su
capacidad expresiva y rompiendo o rodeando muchas veces las barreras que el uso
y la vecindad del español le imponían.”
|
Xandú’
Yaa Cayaca
xandú’ yaa stiu’ yanadxí, stubelu’cha’
zuba ndaani’ yoo; neca
zitu ra ba’ napa’ lii, chupa
xquíri’lu’ caguí lu bidó’. Nandxó’
ñanda ñune’ lii xandú’ yaa, pa
ñaca ndaani’ xquidxe’ nibeza’; dunabé
huaxa naná rácani naa ti
zitu nuaa ne xquidxi binni nabeza’. Pa
ñuaa’ ndaani’ xquidxe’ nugaanda’ biyé’, nicaa’
bichiisa nuzuchaahui’ ndaani’ yoo; guirá’
cuananaxhi ña’ta’ lu bidó’, ñaazi’ gueza, nisa dxu’ni’ nudiee’. Guirá
gunaa huiini’ nidxiña ñacané, ca
ni bidxaagu’ nidxiña nudii ná’; sica
ti yoo, ra cayuutu’ binni dé nihuinni
ra yoo, cayaca xandú’ yaa. |
Primera
Ofrenda Traducción: Irma
Pineda Hoy
es la primera visita de tu alma, sólo
me encuentro en esta casa, aunque
en un lejano sepulcro estás dos
cirios ofrezco a los santos por ti. Una
gran ofrenda colocaría en tu honor si
en mi pueblo yo viviera, cuanto
me duele en estos momentos estar
lejos, vivir en la tierra de otros. Si
estuviera en mi pueblo pondría un altar con
sagradas palmas tejería estrellas para
adornar la casa, en la mesa santa pondría
frutos repartiría
tabaco y ofrecería aguardiente. Todas
las mujeres se acercarían a ayudar las
que fueron tus amigas ofrecerían sus manos; como
en una casa donde hay molienda se vería cómo
preparamos la ofrenda por tu muerte. |
De generaciones
posteriores son los escritores Víctor de
la Cruz y Macario Matus, quienes
desde los años setenta destacan por su producción literaria y el impulso que le
dan a la cultura en la región istmeña.
Víctor de la
Cruz (Juchitán, 1948) se dio a conocer primero como literato y en los últimos
años ha destacado más por su trabajo serio en la investigación del origen
zapoteca, con lo que ha contribuido en buena medida a develar aspectos
fundamentales del pasado histórico y el origen mítico de los binnizá.
Macario Matus
(Juchitán, 1943-2009), por su parte es el escritor más prolífico que ha dado el
Istmo con una treintena de libros publicados, entre poesía, narrativa, ensayo,
teatro, traducciones e invenciones, fue también un fuerte impulsor y promotor
de la cultura zapoteca, su estancia al frente de la Casa de la Cultura de
Juchitán por diez años (1979-1989) favoreció el surgimiento de varias
generaciones de pintores, músicos y escritores, que actualmente destacan en
nuestro país y en el extranjero. Este autor escribió sobre la historia de los
zapotecos, las luchas sociales que se han dado en la región y en los últimos
años su trabajo se caracterizó por el fuerte componente erótico.
Que
haré con el cuenco de mis ojos
si
la sombra de su pecho
lejos
se ha escapado.
Más
de mil días guardo su aroma,
el
perfume de su sexo
y
el olor a hierba mojada
de
su generoso pubis alado.
Ya en los años
ochentas empiezan a figurar autores como Víctor Terán, Enedino Jiménez,
Alejandro Cruz, Natalia Toledo, Rocío González, Jorge Magariño, Esteban Ríos y
Antonio López Pérez, quienes se forman literariamente en los talleres que se
impartían en la Casa de la Cultura de Juchitán (a cargo de Macario Matus) y
cuyas primeras publicaciones son apoyadas precisamente por esta instancia. Ya
en los noventas, estos autores consolidan su trabajo con diversas
publicaciones, premios y reconocimientos en el ámbito nacional.
|
Marcelina
(
gunaa nanna gusianda') Natalia
Toledo |
Marcelina (curandera) |
|
Nexhedxí
ne naya'ni' xpiaani' saqueca
guielú ne batanaa. Ra
ruzulú ne riluxe diidxa' de
guirá' xixe guibá' ni
qui zannu' ra ruzulú ni ra riluxe. Xunaxi
Teresa nisadó' ruzuhuaa lú xtiidxabe ne
rutopa ndani' nabe guie' xtiá guundu', xcuaana'
guendaró ne guidi nisaí ma' biyaaze' xti'
binni naguundu' guidiladi. Ne
bi guiruaabe rundúbibe yuxi napa guielú
miati', rudxigue'tabe
guendanayeche' ribeebe
xindxa' ne nisaluna rudxigueta guendabiaani. |
Serena
e iluminada de
los ojos y las manos. Ser
alfa y omega de
todos los cielos que no principian, no
terminan. Santa
Teresa niña del mar se hace presente para
recoger de tus manos la albahaca marchita, la
cebolla morada, los limones obscuros de
las pieles sombrías. Con
el viento de tus labios retiras
el polvo de los ojos, les
devuelves el color y la alegría, liberas
del cuerpo la calentura y
el sudor comienza a recuperar los sentidos. |
En
la actualidad destaca y viene pisando fuerte una generación de escritores
zapotecos, jóvenes nacidos en los años setentas, que en estas fechas se
constituyen en el relevo generacional y que de igual forma le cantan a la vida,
al amor, a la naturaleza, pero cuyo trabajo se caracteriza por una preocupación
constante por la lengua y la cultura originaria, lo cual dejan de manifiesto en
los textos que publican estos autores como Víctor Cata, Luis Amador, Gerardo Valdivieso,
Gubidxa Guerrero, quienes también han sido ya merecedores de diversos
reconocimientos, poniendo así en alto la lengua y la cultura de los binnizá.
|
Xizaa Por Víctor Cata Naa
cadi canaba’ ti ndaa gueta gahua’ cadi
canaba’ ti xilate guibá’ guicaa cadi
canaba’ guiala’dxicabe naa cadi
canaba’ bidxichi binni napa ni nica
cadi canabadia’ guchacabe guendanaró’
xtinne’ ni
canaba xi’be’ ne guidubi ladxidua’ ne
guirá xixe xtipa’ nga ti diidxa xtiu’. Ti
diidxa’ ni gaca’ sica ti biaani’ ni guzaani’
naa ni
guchiña naa ruaa ti neza nayá ruaa
ti neza ró’, ruaa ti neza nexhedxi ra
guidxela’ ni huandi’, ni nazaaca, ni
gusibani naa. Pala
nuu xiixa ni huandi’, ni rapa xneza ¡guní’
ni! ¡bizeete ni! Candanagueta
ni ni ti
gucaa nati ni lu yuuba’ ró’ rí’ ni
cayuuti naa, ni cusiguundu’ ladxidua’. Racala’dxe’
xtiidxalu’, racala’dxe’ ni. |
Duda Yo
no mendigo un pedazo de tortilla
para comer ni
pido un lugar en el cielo ni
imploro que me tengan compasión ni
solicito dinero a los que lo tienen tampoco
pido que me alaben lo
que pido de rodillas con todo mi
corazón y
con todas mis fuerzas es una palabra
tuya. Una
palabra que sea como una luz que
me alumbre que
me aproxime en el principio de
un camino limpio de
un camino grande, de un camino
apacible donde
encuentre lo verdadero, lo justo, que
me devuelva las ganas de vivir. Si
hay algo verdadero, si hay algo correcto ¡dilo!
¡pronúncialo! Que tengo hambre
de ello para
que mitigue este gran dolor que
me está matando, que me está marchitando
el alma. Deseo
tu palabra, la deseo. |
Estos
son tan sólo algunos ejemplos de la vasta producción literaria que están
teniendo los binnizá, los zapotecos del Istmo de Oaxaca, de lo cual es
importante destacar que la generación más reciente busca ahora la universalidad
de la literatura, toca temas diversos, pero siempre en contacto con el origen y
el entorno propios, estos nuevos escritores desde su propio espacio y estilo
dan cuenta del movimiento vital; escriben sobre el amor, la vida, la muerte, el
paisaje cotidiano, la transformación de los rostros de nuestros pueblos;
mediante las letras buscan el fortalecimiento de nuestra lengua, el desarrollo
de nuestra cultura, a través de sus cuentos y poemas manifiestan su
preocupación por el mundo y lo que en él ocurre, pero siempre teniendo como
herramienta principal, la sagrada palabra.
La
literatura binnizá en las escuelas bilingües
Al
considerar la literatura que se produce en el idioma local, el diidxazá, como
un acervo que permite preservar la identidad étnica y la cultura de los pueblos
indígenas, no debemos perder de vista que a través de ella se puede heredar a
las nuevas generaciones información que les permita conocer más sobre su propia
cultura, conocer una forma particular de ver el mundo y sentirse parte
fundamental de ella, con una identidad cultural fortalecida, puesto que si los
integrantes de un pueblo carecen de ésta, no podrán dialogar en términos
equitativos con los miembros de otras culturas.
“Cuando
tenemos una identidad fuerte, sabemos lo que somos, conocemos nuestros
defectos, nuestras limitaciones, nuestros miedos, o la manera en las que nos
afectan los fracasos. Y conocemos también nuestras fortalezas, nuestras mejores
cualidades y muchas de las potencialidades que, todavía, no hemos realizado.
Cuando tenemos una identidad fuerte, tenemos también un destino y un rumbo
conocido, sabemos cómo, por qué y hacia dónde vamos.” (Chapela, 2001: 16)
En
este sentido es importante considerar la literatura de los binnizá que se
trabaja en las escuelas, ya que éstas tienen un papel fundamentales en la
formación ideológica y cultural de los niños, y sobre todo, es necesario
reconocer el papel que han jugado los maestros, particularmente del sistema de educación
indígena, quienes en la mayoría de los ciclos escolares se enfrentan a la
carencia de materiales didácticos y bibliográficos, que les permitan trabajar
adecuadamente lo relativo a la lengua o la literatura indígena local, además de
que en los programas académicos, se va reduciendo paulatinamente el tiempo
dedicado a contenidos en lenguas indígenas.
Me
permito aquí compartir la experiencia en las escuelas primarias bilingües de
Juchitán, Oaxaca, a las cuales me acerqué a propósito de una investigación
sobre la vinculación de los niños con la literatura, por lo que debía conocer
los materiales literarios a los que tienen acceso y con los cuales trabajan, me
di a la tarea de buscar material bibliográfico en diidxazá-español que podría
estar en las escuelas primarias del sistema indígena, como parte de las
colecciones de Bibliotecas de Aula/ Libros del Rincón. Para mi descontento en
dicha colección me encontré solamente con tres títulos:
·
Cuento del Conejo y el Coyote. versión
bilingüe de Víctor y Gloria de la Cruz.
·
Cuarto viernes en Chihuitán. Texto de
Elisa Ramírez / traducción de Irma Pineda
·
Viva México. Texto de Marta Acevedo/
traducción de Irma Pineda
Para
conocer un poco más sobre la forma en la que abordan el tema de literatura
local, así como los materiales que existen físicamente en las escuelas bilingües,
asistí a tres de las cuatro primarias del sistema indígena que existen en
Juchitán.
Escuela Primaria Bilingüe Saúl Martínez, ubicada en la octava sección, Cheguigo.
Escuela Primaria Bilingüe José Fructuoso Gómez, ubicada en la Col. Gustavo
Pineda de la Cruz.
Escuela Primaria Bilingüe Gral. Heliodoro Charis Castro. Ubicada en la Séptima
sección.
En
estas tres escuelas, luego de platicar con los directores y algunos maestros,
me encontré con que en sus Bibliotecas de Aula cuentan con los mismos títulos
que se envían a las escuelas primarias generales, pero NO cuentan con los
textos arriba mencionados, es decir, que aun siendo escuelas “bilingües”, no se
les hacen llegar los materiales en diidxazá y tampoco información sobre los
libros existentes en este idioma. Tanto directivos como docentes desconocen
cuáles son las razones por las que no se les facilitan estos materiales, aún
cuando los tirajes de los libros citados son altos (arriba de 60 mil
ejemplares) en relación con la población escolar que podría leerlos en
diidxazá.
Ante
esta situación, que ni la Dirección General de Educación Indígena (DGEI), ni el
Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEEPO), les hacen llegar los
materiales publicados en diidxazá-español, estuve preguntando con qué textos
trabajan cuando tienen que ver aspectos de lengua y particularmente de
literatura regional. Frente a estas preguntas encontré la respuesta de que los
maestros de estas escuelas primarias bilingües trabajan con los niños de dos
maneras:
1.-
Recurriendo a la bibliografía existente en la localidad, es decir, textos de
escritores binnizá que han publicado por diversos medios, tanto en su versión
en diidxazá como en español y cuyos materiales son de fácil acceso por
encontrarse en internet, en periódicos locales, revistas regionales o libros
donados a las bibliotecas de la localidad o adquiridos por los propios
maestros.
Los
autores de mayor recurrencia son: Gabriel López Chiñas, Pancho Nácar, Macario
Matus y Enedino Jiménez, aunque también usan textos de otros autores más
contemporáneos como Víctor Terán, Natalia Toledo, Irma Pineda y Víctor Cata.
2.-
Solicitan a los niños que indaguen sobre historias de tradición oral, de tal
forma que son los mismos niños quienes transcriben o recrean estas historias,
formando así su propio material de lectura bilingüe.
Lo
anterior nos deja testimonio de la diferenciación que sigue prevaleciendo en el
sistema educativo, ya que por un lado nos encontramos con la escasez de títulos
publicados en diidxazá o zapoteco, y por otro lado, la deficiente distribución
que de éstos se hace; por lo que el trabajo de los docentes para fomentar,
reforzar o desarrollar la lengua indígena se dificulta, quedando solamente en
dependencia de la voluntad individual del maestro frente al grupo y de su
inventiva y creatividad.
Estos
aspectos a los que se enfrentan los docentes de las primarias bilingües en
Juchitán, seguramente se dan en muchas otras regiones, en las cuales la
población indígena, a pesar de los discursos oficiales y los avances
legislativos en materia de derechos y culturas indígenas, sigue siendo
marginada frente al avance de las prioridades del mercado económico, donde la
diversidad cultural parece estorbar. Esto se nota cada día más en la región del
istmo oaxaqueño, con la entrada de nuevos proyectos económicos, que aprovechan
a la población como mano de obra barata, los conocimientos ancestrales como
fuente de explotación económica y los recursos naturales para beneficio de
grandes empresas.
Los
binnizá y la educación indígena
La
cultura binnizá en la región del istmo, está en constante contacto e
intercambio con otras culturas como la ikoot, la chontal, la zoque, la mixe,
además de la hispanohablante, que incluye no sólo a otros mexicanos, sino a
españoles que cada día hacen mayor presencia en la región debido a los
proyectos de generación de energía eólica.
En
este marco nos encontramos con que en la cultura binnizá, al igual que la
mayoría de las culturas indígenas de México, vive en permanente tensión con la
cultura hispánica-dominante, que ha usado la escuela para estandarizar a la población
y lograr el control de los individuos con el fin de “continuar con un sistema
económico-político-social basado en el capitalismo” (Guerrero: 2008), mientras
que los binnizá recurren a diferentes herramientas de resistencia y
persistencia, que van de la movilización social a la producción de literatura
en su propio idioma, el diidxazá.
En
este sentido retomo el planteamiento de Gabriela Coronado Suzan (1993) sobre
que “la persistencia de ciertas particularidades lingüísticas y culturales
puede concebirse como la respuesta que han dado los llamados grupos étnicos a
lo largo de su proceso de desarrollo para reproducir su particularidad, frente
al intento sistemático de la colectividad dominante por imponer, de diversas
maneras, su propia lengua, el español, su cultura y su hegemonía económica y
política.”
La
literatura producida por los Binnizá de Juchitán cuenta actualmente con un
amplio reconocimiento local y exterior, hay un uso cotidiano de esta literatura
entre la población, así como en las instituciones educativas (específicamente
del sistema indígena), tanto en las ceremonias, concursos, eventos especiales y
trabajo en el aula, lo cual responde por un lado al cumplimiento de los
programas de educación indígena que requiere trabajar algunas actividades en
lengua materna y por otro lado, dadas las características propias del
magisterio oaxaqueño, a la situación que señala Raquel Toral (2008), donde los
docentes fluctúan entre lo científico, es decir el control y la evaluación
cuantitativa, “y la aspiración de la construcción de una sociedad de sujetos
sociales libres, constructora de valores…”
Sin
embargo, es importante mencionar que a la par del crecimiento y trascendencia
literarios, hay una disminución en el número de hablantes del idioma local,
como resultado de una larga historia de discriminación en la que la escuela ha
desempeñado el papel de represora de los idiomas maternos y de transmisora de
la ideología dominante, donde lo que sea indígena se desvaloriza.
Aunque
los métodos de dominio se han diversificado, ya no se recurre sólo al
derramamiento de sangre y la violenta imposición, ahora nos encontramos con
procesos sutiles que tienen que ver con un aparente reconocimiento de lo
“otro”, que en realidad busca neutralizarlo y vaciarlo de su significado
efectivo, lo que Catherine Walsh (2009) nos lleva a reconocer como la
interculturalidad funcional, la simulación de “una inclusión que permite
reducir conflictos étnicos e incrementar la eficiencia económica de la acción
estatal”.
Un
ejemplo de lo anterior lo tenemos en el sistema de educación dirigida hacia las
poblaciones originarias. Tan sólo en el último siglo hemos transitado por:
-
La castellanización compulsiva, que denostaba el uso de las lenguas originarias
y prohibía su uso en la escuela, por considerarlas atrasadas, carentes de valor
y señal de resistencia a la integración nacional.
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La educación indígena que va desde la alfabetización en lenguas indígenas para
la castellanización, hasta la toma de conciencia de los maestros bilingües que
proponen la educación bilingüe bicultural, para el desarrollo equilibrado de
las dos lenguas y el conocimiento de la cultura indígena a la par de la
nacional.
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La educación intercultural bilingüe que propone “el reconocimiento de la
diversidad cultural y la necesidad de propiciar desde la escuela, el diálogo de
saberes, de lenguas, de valores y de las distintas visiones del mundo para el
fortalecimiento de la identidad individual y colectiva de los pueblos
indígenas, así como de la sociedad nacional en su conjunto.” (SEP, 2004:13)
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Y más recientemente la política educativa que propone la educación en y para la
diversidad, con un enfoque intercultural para todos los habitantes del
territorio mexicano e intercultural bilingüe para las regiones multiculturales
del país.
Si
bien el sistema educativo bilingüe se creó como “respuesta” a las demandas de
la población indígena, encabezada por maestros bilingües que exigían una
educación en sus propios idiomas y más recientemente se habla de educación
intercultural bilingüe, como si la inclusión del término resolviera añejos
conflictos, cuando en la realidad vemos que los contenidos educativos no
contemplan la enseñanza en las lenguas maternas, sino solamente algunas
actividades de lecto-escritura. Esto nos deja claro que el sistema dominante
solo respondió para simular la inclusión y neutralizar posibles conflictos con la
población indígena.
Frente
a esta dinámica de conflicto, la literatura se puede establecer no sólo como
guardiana de la memoria colectiva o restauradora del lenguaje (con la
recuperación de arcaísmos y creación de neologismos), sino también como la comunicadora
de la cultura, tanto al interior como al exterior del grupo. Aquí retomo la
postura de Víctor de la Cruz (1993) cuando señala que “si la tarea de la
literatura consiste en preservar la memoria del grupo y recrear sus formas de
vida en tiempos de relativa estabilidad social, en época de crisis la
literatura creada por miembros de grupos étnicos en peligro desempeña un papel
todavía más importante y útil en dos ámbitos: el lingüístico y el ideológico”.
Estamos
en una época de crisis, económica, ideológica, política, donde la cultura
local, la binnizá y su lengua, el diidxazá se ven mermados frente a la cultura
impuesta por el sistema económico, y es en este momento donde la literatura en
la lengua local aporta elementos que puede contribuir al fortalecimiento y
persistencia de la cultura binnizá, a través de su difusión en la redes de
comunicación comunitarias, como las radios, altavoces, hojas volantes, lecturas
púbicas, publicaciones en los periódicos, revistas y libros, además del uso
constante que se le puede dar en la escuela.
Esta
propagación de la lengua a través de la literatura hace posible un
posicionamiento de la misma, ya que a ubica en el mismo plano que otras lenguas
como el español, con lo que la población binnizá, al reconocer su lengua en un
espacio público, reconoce también su identidad y su cultura, lo que nos da
esperanzas para revertir el largo proceso de exclusión de las lenguas
indígenas.
La
literatura en el contexto de los binnizá, puede seguir aportando en la
transmisión de los elementos culturales hacia los niños, y también puede
reforzarse como una forma de resistencia, como un medio que recurre a la
producción de sentido y al lenguaje estético para contarnos su historia, su
filosofía, su sentir y su pensar, también como una forma de negarle al
extranjero, al dxu’ y huada’ el conocimiento y plagio de esa historia,
sentimientos e ideas.
Fuente: archivos.juridicas.unam.mx/
Irma Pineda Santiago nació en Juchitán, Oaxaca, el 30 de julio de 1974. Poeta y
traductora zapoteca. Profesora en la Universidad Pedagógica Nacional. Estudió
la licenciatura en Comunicación y la maestría en Educación y Diversidad
Cultural. Ha participado en diversos encuentros internacionales de literatura y
poesía como el Congreso sobre Oralidad y Literatura, el Festival Mundial de
Poesía en Venezuela, el Festival Internacional de Poesía de Medellín
(Colombia), entre otros. Fue presidenta de la asociación Escritores en Lenguas
Indígenas A. C. (ELIAC). Su obra aparece en diversas antologías como Guie' sti' diidxazá / La flor de la palabra (UNAM, 1999) y Los 43: poetas por Ayotzinapa (2015).
Bibliografía
CAMPBEL,
Howard. (University Wisconsin-Madison) 1993, “Juchitán: la política de
resurgimiento cultural en una comunidad zapoteca del istmo”, en periódico Tobi
ne Tobi, 2ª quincena de mayo, Juchitán, Oaxaca, México.
CHAPELA,
Luz María (2001): Nuestras Identidades. Instituto Nacional Indigenista, México.
1.
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fuera”, en Situación Actual y perspectivas de la literatura en lenguas indígenas,
CONACULTA, México.
DE
LA CRUZ, Víctor (1983). La flor de la palabra. Ed. Premiá, México.
DE
LA CRUZ, Víctor (1993) “Literatura indígena: el caso de los zapotecos del
Istmo”, en Situación actual y perspectivas de la literatura en lenguas
indígenas, CONACULTA, México.
GUERRERO,
Guadalupe (2008): Reformas educativas, discursos, prácticas y subjetividades.
Ed. Fundapeducación. Querétaro, México.
MATUS,
Macario (1997). Escritor juchiteco. Entrevista.
SEP
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Coordinación General de Educación Intercultural Bilingüe, México.
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México.
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Tierra, SCLC, Chiapas.

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