por Gloria Elizabeth Chacón y Luz María Lepe Lira Desde el proceso e instauración del poder colonial, las diversas comunidades de Abiayala se percibieron como ágrafas y fueron consideradas inferiores sólo porque el colonizador no entendió los varios sistemas de comunicación; ya sean estos en códices, tallados en madera, tejidos, o expresados en otros signos. Desde esa falta de entendimiento, los colonizadores —y después sus descendientes— definieron las culturas indígenas como estrictamente orales y fuera de un pensamiento abstracto y crítico. En el siglo XXI, la distancia conceptual entre tradiciones orales y escritas, cultura “primitiva” o moderna, subjetividades indias opuestas a las racialmente blancas, entre otras categorías que habían sido expuestas de un modo dicotómico, ya no son vistas como una teología. La puesta en marcha de la descolonización de la matriz colonial de poder en los 60s (Fanon 1961), los 80s (Rivera Cusicanqui 1984), los 90s (Smith 1999), siglo XXI (...
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