Las Visitas
Acabo de leer Las Visitas de Alejandro Espinoza, Premio Estatal de Literratura en 1996 en la categoría de Cuento. Últimamente me ha dado por leer autores de Baja California y vieran qué difícil es conseguir los libros (agregando a ello que en San Quintín no hay librerías, unas cuántas bibliotecas más o menos surtidas con libros que parecen venir de las sobras o desechados de otras bibliotecas) no así los de desarrollo humano e instructivos para sacar dieces en las escuelas.
Este libro contiene siete relatos cortos de temática diversa, ambientes muy cotidianos y personajes fuera de la realidad (¿habrá personajes que no estén fuera de la realidad?) sin aparente conflicto interno más que una motivación a dejar de ser y una desesperación ante su realidad y sus problemas. Me pareció que el autor manejó de manera exagerada la descripción, un tanto pragmático el estilo, oraciones muy cortas que frenan esa oralidad que el lector va encontrando en los textos.
Por otro lado quiero reconocer que el primer cuento: "El revolucionario y el oportunista" ofrece una sarcástica mirada al comercio actual que nos afecta cada vez más a los más jodidos. Tiene un final que merece mi reconocimiento de lector. de ahí en adelante "Julia, al amanecer" no ofrece gran cosa; "Conversaciones con la luna" está lejos de ser una prosa poética y lejos aún de ser un relato, aunque tiene un final llamativo, creo que el autor pudo trabajarlo más. "Santori en cosquillas" nos somete a la problemática actual de la política social y la delincuencia organizada, un platillo que a diario nos ofrece el país. "La caja" tiene buena historia menos la forma en que se relata, me hubiera gustado más un cuerpo tradicional del cuento, pudo causar más impresión en el lector, ya que la manera de presentar la historia mediante fragmentos de tiempo le quita lo maravilloso de ella (¿habrá una historia que no sea maravillosa?), las elipsis nos roban parte de la historia, o nos ponen partes a la historia que quizá el autor quería omitir. "La rebelión de las doñitas" muy al estilo de la revolución pero en nuestros tiempos actuales, claro que uno puede decir cuándo sucederá eso, pero a los autores no se les discute sus historias, sino la forma en que nos las cuentan, y creo que nos queda debiendo un clímax más abundado y no dejarlo todo en penumbras para que el lector continúe imaginando la parte omitida. Por último, "El ritual de los esperadores" con un estilo muy parecido a "Conversaciones con la luna" que finalmente no ofrece ninguna historia más que hablarnos de su espera, de la espera de otros, de todos, la esperanza de lo que nunca llega y que sin embargo se profetiza más que la propia muerte.
Me resultó tediosa tanta descripción, sin embargo hay un intento de presentar sus relatos mediante un estilo posiblemente intencional (tendré que leer sus más recientes libros), cosa que merece reconocimiento en cada escritor. Pero si alguien nos quiere compartir una opinión diferente es bienvenida. Mientras tanto esta es mi opinión de lector que no de crítico (no sé qué es eso).

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