El horror es familiar y es maravilloso

Hay escritores tan buenos que desde la primera oración de su texto te impresionan, pero más que eso, te cautivan y te motivan a seguir devorando cada palabra. Ese es el máximo gozo de uno como lector y constituye razón suficiente para buscar más libros suyos porque sabes que nunca te decepcionarían porque parece como si hubieran escrito solamente para ti. En realidad así es, son escritores que saben perfectamente lo que quieren: envolverte, cautivarte, robar tu tiempo libre, engañarte, etcétera; y lo hacen tan bien que tú no te esfuerzas a la resistencia sino a la entrega sumisa a ese mundo del que deseas formar parte a como dé lugar. 
      Con tres cuentos cortos le bastó a Héctor Manjarrez formar un libro maravilloso de cuentos. Su título El horror es familiar le queda corto al contenido de los textos, pues no recurrió a muchos personajes ni a paisajes extraordinarios para contarnos las historias sino todo lo contrario: con unos cuantos personajes tan humanos y en contextos como Londres, Niuyork y Los Azufres, Michoacán, Manjarrez armó unos relatos maravillosos tanto en la forma como en el contenido. A mí, como lector (siempre vale aclarar esto porque no quiero que nadie piense que intento ser crítico) me fascinan las historias contadas en primera persona porque me imagino a un amigo contando su vida o la vida de alguien conocido o cercano. Y es que así vamos descubriendo gradualmente lo que va sucediéndoles a los personajes y cómo van evolucionando. Es la manera más humana de contar las historias, según yo.
       El primer cuento "Historia" cuenta la historia, valga la redundancia, de un individuo que llega a Londres con los sueños de todo hambriento hombre devorador de culturas. Allí conoce, en un parque a Mary Anne, una mujer de clase media que a manera de lástima o de burla, lo contrata para cuidar su jardín pero con el paso del tiempo termina como la propia basura de la casa. Una historia de perdición en la búsqueda de  identidad y valor del amor, una historia de un hombre en decadencia, un hombre que en el momento que creyó tocar fondo, en realidad a penas empieza a caer en picada. Maravillosa. La segunda historia "El lago y el mecate" relato de la propia voz del personaje, un hombre sesentañero a quien se le ha reventado en ese preciso momento en que llega la laguna de Los Azufres el mecate que sostiene la conciencia y mantiene la cordura en su lugar. Un relato que te convierte en un fantasma metiche que escudriña cada uno de los pensamientos del individuo en cuestión y te hace partícipe de una pérdida de conocimiento y de la realidad y comienza a dudar de sí mismo. Finalmente "Bolero" una historia, o parte de una historia, de la vez que nuestro personaje estuvo de visita en Niuyork y que en los lugares a los que visitaba comenzó sentir o a imaginar que veía a su amada o exmujer conocida para el como La Morocha, una mujer que conoció en la ciudad de México y de la cuál no supo más detalles ni le interesó tampoco. Es buena la historia pero al final me dejó imaginando lo que seguiría. 
      La forma en que escribe Manjarrez es muy simple, nada de términos rebuscados ni giros complejos sino que cuenta la historia como cuando contamos una anécdota o la historia de algún familiar o de nosotros mismos. Si tienen la oportunidad de leer a este escritor no se arrepentirán, mientras, yo buscaré más libros de él para seguir saboreando sus textos.

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